El arte de la repostería se discurre en las manos expertas de Doña Elsy

Ashampoo_Snap_2014.02.28_12h29m41s_021_Con habilidad adquirida ha tomado el poder para combinar elementos en una variedad de exquisitos pasteles, postres, dulces y otros manjares.

Doña Elsy, inicia su negocio para obtener ingresos adicionales, con el tiempo y gracias a la voluntad de Dios se independiza para vivir exclusivamente de la repostería, claro, durante el proceso se vio limitada económicamente. “Siempre he estado atenta de que los ingredientes sean apropiadamente procesados hasta darle la consistencia y sabor apetitoso a pesar de que contaba hasta hace poco con rudimentario equipo”.

“Soy oriunda de la Aldea La Palmilla, El Paraíso a inmediaciones de Villa Santa, donde viví hasta la edad de los 12 años, luego nos trasladamos a la Aldea El Limón, donde residimos cinco años, cuando contaba con 17 años pase un tiempo en San Pedro Sula, para colaborar en la repostería de mi hermana, aprendiendo este oficio, en los 10 años subsiguientes estuve con mis padres en una montaña, en Olancho, mientras apoyaba a mis padres en el seno del hogar, elaboraba pasteles y otro tipo de repostería como encargo. Nunca me case y he aprendido a vivir exclusivamente del producto de mis manos, para ello debí practicar y desarrollar una serie de recetas que me permitiesen proveer a mis clientes de deliciosos postres. Con la muerte de mi padre decidí radicar finalmente en Danli”.

 

El emprendurismo en acción

“Abrí una cafetería en el año de 2002, además de comida también vendía pasteles que yo elaboraba. Construí mi casa auxiliándome de un préstamo que iba cancelando en cuotas con las ganancias obtenidas, pero como nada es seguro, luego de un año y medio, hubo una merma de ventas. Creyendo que podría irme mejor, cambie de local, fue una decisión precipitada, solicite un préstamo para efectuar el traslado, no hubo mejoría, fue imposible cubrir los gastos y tuve que cerrar el negocio”.

Ashampoo_Snap_2014.02.28_12h30m31s_023_“Al encontrarme en casa no hallaba que hacer, aun cuando hacia pasteles, bollitos y galletas no cubría con los gastos, las cosas iban de mal en peor y no lograba contactarme con los clientes que con mucho esmero había hecho en la cafetería, ya que no tenía una línea telefónica”.

“Es de imaginarse, caí en una situación económica precaria. Subsistíamos de una pulpería que puso mi mamá, atendíamos desde las 5:00 a.m. hasta las 10:00 p.m.

De allí se pagaba los préstamos de la casa y el que saque para el traslado de la cafetería, el pago de una refrigeradora al crédito y de allí comíamos. La casa en realidad sólo contaba con 2 piezas, una de ellas servía de sala, comedor, cocina y allí ubicamos la pulpería, la otra era un dormitorio con su baño, como no había conductos de aguas negras, se construyó un pozo séptico, el cuarto de baño se usaba además de bodega. Me daba pena que me visitaran, era bastante incomodo, todo estaba apiñado y se debía caminar de lado, sólo se tenía lo básico”.

“Los primeros cuatro meses del 2004 fueron difíciles, apenas pagaba la cuota del préstamo. De repente un señor llega a la casa ofreciéndome ataúdes, platicamos, durante la conversación le referí mi situación económica inestable, él, muy atento me dijo que regresaría para ayudarme”. Que se iba imaginar Doña Elsy que dicho personaje regresaría, no fueron ni quince días cuando lo tenía frente a la puerta de su casa, retomando el tema: “Ahondó en mi habilidad para hacer pasteles y me dijo que le hiciera un pedido para venderlo en su negocio, mirándole a los ojos, como asegurarme si no era un sueño, después de vacilar dije: pasteles, no lo podía creer. El Señor me ofreció realizar pedidos periódicamente. Alegre y sin salir de mi asombro acepte y así es como se formalizó la Repostería, al poco tiempo, logré poner una línea telefónica en mi casa y pude contactarme con los clientes que había tenido en la cafetería y poco a poco se incrementaba la clientela y fue la demanda la que condujo a la contratación de una asistente, logrando buenos beneficios económicos”.

Gradualmente la casa fue ampliándose, según los ingresos se construyó 2 piezas más, una tras otra, siempre buscando tener un espacio apropiado para la repostería, también se adquirió enceres electrodomésticos. Su perseverancia, esfuerzos y la calidad de su producto le valieron para que creciera la demanda. Para la celebración del día de la madre del año 2009 hubo muchos encargos como contaba con equipo rudimentario e inapropiado y no se contaba con insuficiente mano de obra condujo a enfrentar una dura realidad “no me di abasto, varios pedidos quedaron sin atenderse, lo que ocasionó que muchos clientes se molestaran, algunos de ellos se retiraron del todo, otros luego de un tiempo regresaron, constituyó una prueba de persistencia y de fe”.

“En el mismo año y como resultado del golpe, cambio de gobierno, hubo apagones en la ciudad, sin electricidad no era posible cocinar la masa y cumplir con los pedidos a tiempo, muchos clientes cancelaron sus encargos, las ventas decayeron considerablemente, de nuevo, apenas podía cubría con los gastos, tuve que prescindir de la ayudante. Fue en verdad, una situación difícil, sin embargo, aguantamos, tuvimos que auxiliarnos con los ingresos de la pulpería, esta duró solamente cinco años, fue cerrado porque le era difícil atender físicamente ambos y su madre había sido operada y necesitaba reposo”. “Fue a finales del 2011 que hubo un cambio significativo en las ventas, mejorándose estas, para ese entonces ya contaba con acueducto de aguas negras y con el apoyo de instituciones como UDEL-Swisscontact, PDA pudo recibir Asistencia Técnica del Zamorano, además de otras capacitaciones, promoción y financiamiento para la compra de horno y una batidora industrial que tanta falta hace en un negocio de esta naturaleza, además de la construcción de un área exclusiva para la fabricación de pasteles”.

También la UDEL ha incentivado a la socialización de los reposteros para obtener beneficios mutuos, sus frutos están aún por verse.

Un laboratorio de manjares

La casa y el establecimiento, desde hace 8 años se encuentra ubicada en la Colonia San Francisco en la ciudad de Danlí, atrás de la Iglesia de Dios, construida de bloques de cemento repellado, en su entrada principal se deja ver un exhibidor, donde se almacenan los pasteles elaborados, listos para su entrega y que son solicitados con anticipación por su clientela y una cocina que en conjunto, constituye el área de trabajo, ambas separadas, para mantener la inocuidad de la zona exclusiva para la elaboración de pasteles. Hoy cuenta con el equipo necesario para satisfacer la demanda de los clientes, este equipo incluye batidora industrial, hornos eléctricos, batidoras, refrigeradoras, zona de lavatrastos y todo lo pertinente, anteriormente solo contaba con una estufa de gas y 2 batidoras manuales.

Dentro de la Repostería se encuentra un stock de los siguientes elementos: azúcar, harina, leche, huevos, mantequilla, frutas, esencias y otros complementos que son utilizados bajo las manos diestras de Doña Elsy.

Ashampoo_Snap_2014.02.28_12h30m04s_022_Doña Elsy está constituida como comerciante individual y no cuenta con socios, aunque si con el apoyo de un hermano que ha aprendido de todo lo concerniente principalmente decoración de pasteles y quien la sustituye en el negocio, esto principalmente cuando se encuentra gestionando actividades personales y comerciales fuera del local.

Los pedidos van en aumento a pesar del apartado e incómodo acceso a la Repostería. “No cuento con empleados permanentes, sin embargo las épocas de mayor trabajo lo constituye el día del niño, los meses de octubre a diciembre y para las celebraciones del día de la madre, es cuando requiero del auxilio de otras personas, recurro a contratar por día de una hasta seis personas según los pedidos”.

A través de las gestiones de la UDEL ha podido exponer su producto en expo eventos y en programas televisivos, permitiéndole darle publicidad a su producto y ampliar su cartera de cliente. Doña Elsy, anhela seguir creciendo y expandiendo el negocio, mantenimiento la calidad en cada uno de sus productos: pastel de torta, tres leches, borracho, pan de pan, pastel helado de fruta y ocasionalmente galletas, relámpagos, donas, pan bollito, semita, galletas entre otros.

“Agradezco el apoyo tanto por las capacitaciones recibidas como por el acompañamiento económico como contraparte para la dotación del equipo de trabajo y adecuación del espacio físico de la repostería”.

“No dejo de darle gracias a Dios, porque todo se lo debo a él, él hace que se abran puertas, la repostería me ha proveído de muchas bendiciones, a través de ella cuento con una casa acondicionada para mis intereses, cubre con mis necesidades económicas, me ha permitido no encasillarme y me ha facilitado relacionarme con otras personas, dar a conocer mi quehacer y atender a mi madre”.

“Es cansado este oficio y uno debe echarle ganas a pesar de las enfermedades, yo padezco de las varices, se me inflaman las piernas lo que hace que me duela por estar parada, aún tenemos mucho que hacer para crear un entorno de trabajo apropiado y expandir el negocio”.

“Sin duda, recomiendo a los incansables luchadores y microempresarios, que desean mejorar y tener éxitos en sus negocios que se asocien, a fin de alcanzar alianzas estratégicas para su crecimiento, desarrollo y expansión, lo mismo, solicitar colaboración del PDA, y buscar ayuda de la UDEL”.

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