La tortilla nuestra de cada día

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Doña Blanca Rosa Flores nació en Yucarán, actualmente vive en la Colonia Bella Vista en la ciudad de Danlí, tiene 72 años de edad, está casada con Don Bonifacio Triminio, tienen 8 hijos y 22 nietos, todos viven en la misma cuadra (bloque), no sabe leer ni escribir pero hoy Doña Blanca se destaca como una mujer luchadora y valiente empresaria. “Yo pobremente crie a mis hijos, y nunca supieron lo que era un pepe; yo los crie a puro pecho, como él trabajaba (mi marido) sembrando maíz y frijoles de ahí pasábamos”.

“Cuando inicié a hacer tortillas fue cuando me vine para acá (Danlí) con toda mi familia, las tortillas eran a centavito (mire usted), ahí donde Don Carlos Castillo hacían fiesta todos los sábados y nos ponían a que les hiciéramos 500 tortillas; haciendo tortillas unas quinientas palmadas (miré), con eso pasamos nosotros, los hijos se iban criando, yo trabajaba con las cipotas hacíamos un montón; mandaba a la calle a vender, vendían las dos cipotas mayores Reina y Georgina, sólo ellas salían a vender, allá por los 80´s, sólo eso hacíamos, vender tortillas. Las dos cipotas iban a vender donde es el mayoreo ahora y después iban a un comedor de una señora, quien las mandaba a comprar al supermercado y las ponía a lavar los trastes para después comprarles las tortillas, cuando ya les compraba seguían vendiendo hasta que terminaban”.

“Yo cocinaba el maíz con cal, lo lavaba, lo llevaba al molino,  todo eso hacía, pero esos tiempos eran buenos porque todo era barato, ahora con 500 lempiras no se mira nada y todo caro, pero nunca pensé abandonar el negocio porque de eso pasamos nosotros, no tenemos otra entrada pues, de lo que hacíamos comprábamos el maíz, la comida, la leña y otras cositas”.

 

Eso es la política decían

Ashampoo_Snap_2014.02.28_10h18m04s_010_“Cuando inicié por primera vez a hacer tortillas, mis hijas me dieron el dinero; ellas trabajaban en la Copaneca donde Doña Concha, trabajaban de cocina y así fui empezando mi negocio, mi hija Georgina empezó también a ayudarme cuando se acompañó, porque antes trabajaba en otro lugar, luego nos juntamos todas (hicimos el grupo) hasta hace un año, primero nos visitaron hace como 4 años y las llevaron (a mis dos hijas) a Catacamas y les dieron toda la información para poder iniciar el negocio de las tortillas, les pagaron todo, después una vez vino un muchacho chelito y pregunto ¿quiénes son las que muelen más aquí?, éramos 7, pero sólo nos quedamos cinco, hicieron encuestas pero hasta ahí quedo todo, luego con el tiempo nos avisaron para que fuéramos a la Alcaldía, y nos dijeron, va a venir un proyecto para ustedes, pero tienen que ir a sesiones a la alcaldía, cuando estaba la alcaldesa (la profe Luz), nosotros cada quince días íbamos pero como en eso le dieron golpe de estado al Presidente eso se quedó así, entonces varias gentes nos preguntaban, ¿Ay qué pasó con la ayuda ?, nosotras no sabemos nada porque no han vuelto a venir, eso es la política nos decían, entonces una vez vino José Adrian Mendoza con varias personas de la alcaldía, entonces le dice una hija mía,  mientras no mire el material aquí no voy a creer yo como no, como no nos dijo, y mi hija, como tenía una galerita, él se puso a medir y dijo, aquí van a ser los zanjos y todo eso ustedes ponen el albañil y la mano de obra, y nosotros ponemos los materiales.

Todos cooperamos, todos jalamos arena, hasta mezcla, viera cuando llovía hasta la masa se mojaba ,pero ahora con la ayuda de ellos (UDEL) ya no pasa eso, trajeron todo el material, fíjese él (Adrian) vino un día como hoy y al día siguiente estaban aquellas volquetas con arena, piedra, 50 bolsas de cemento, todo, hasta los clavos nos trajo, un tanque y los servicios, fue una gran ayuda.”

 

Nunca nos habían organizado

“Sólo he trabajado con mis hijas pero nunca nos habían organizado, fuimos a varias reuniones hasta que al fin nos organizamos en grupo, gracias a la UDEL estamos tramitando ya todo, tenemos ahora una marca, se mira en la entrada TORTILLAS DOÑA BLANCA, yo me siento bien orgullosa, todas las personas la miran.”

“Hace poco nos metimos a un banco a uno de esos que prestan a grupos pero no nos gustó, al final solo se trabaja para ellos, así que la única ayuda que hemos recibido es por parte de la UDEL.”

 

Hasta los hombres venían a ver

Ashampoo_Snap_2014.02.28_10h17m10s_006_“Ahora somos 5 nosotras, mis hijas y dos nueras, antes nos decían, eso es para perder el tiempo, pero cuando miraron todo, ahí si se querían meter otras personas al grupo, pero les dijimos que ya no se podía;  hasta los hombres venían a ver y nos decían buena ayuda les dieron. Para ser un grupo de mujeres es importante darse a conocer, trabajamos juntas, pero no revueltas, tenemos una sola planta pero cada quien vende lo suyo, yo le pago a una ayudanta, Georgina mi hija tiene dos ayudantes, todo lo pagamos de las tortillas, todo sale de ahí, no tuvimos problemas con los vecinos, alegres ellos nos decían.

Gracias a Dios que les dieron esa ayuda, los clientes han sido fijos ahora que miran la fábrica; aunque ahora vendan tortillas en la pulpería, a la gente les gustan nuestras tortillas, no les gusta las de harina de maíz, a mi es lo primero que me preguntan los taxistas y toda la gente. El 7 de Junio del año pasado vinieron a inaugurar la fábrica, vinieron a tomar fotos, hasta el Alcalde vino…fue una gran fiesta.”

Doña Blanca es muy visitada, su carisma hace que transmita una verdadera experiencia en su empresa, “Una vez vino el ministro de la SAG (Jacobo) y estuvo aquí con varias personas, además vino un Suizo se fue bien contento, también vienen a visitarnos de El Zamorano, de El Paraíso de todos lados, vienen a ver como trabajamos nosotras´´.

 

 

Ahora se gana más y se maltrata menos

Ashampoo_Snap_2014.02.28_10h16m55s_005_Doña Blanca contribuye con el medio ambiente y a las buenas prácticas de manufactura porque ella piensa que es muy importante, “con los eco fogones ya no hay humo, mire me economizo leña, una carga me dura bastante tiempo y antes no duraba ni un día, la cernada va por el tubo no se queda aquí, nos han dado charlas, nos han dicho que no podemos tirar agua sucia en el piso, que tenemos que usar delantales, redecillas, no podemos usar anillos ni pintarnos las uñas para que no contaminemos nada. Con la ayuda de ellos (SWISCONTAC) se gana más y se maltrata menos uno, hasta aquí vienen a llevar las tortillas, no salimos a vender a la calle, ahora tenemos un local, antes era chiquitita, era destapada, ahora tiene fogón, máquina para hacer tortillas, solo de echarla al comal, se ahorra tiempo y trabajo, antes se hacía la pelotilla y aplastar, ahora no, cuando vengo del molino sólo la amaso y la pongo ahí y sale la tortilla lista para ponerla al fuego. Trabajamos desde la 5 de la mañana y terminamos como a la 10, antes terminábamos como a las 2 de la tarde, todo es mejor ahora. De ahí pagamos todo, si nos enfermamos, la luz, el agua, gastos de la casa, y hasta le ayudo a mi mamá, que ya está bien mayor (92 años)”.

“TODO ESTO ES AYUDA DE DIOS” así les digo yo, les recomiendo a las personas cuando me visitan, que hagan lo mismo de nosotras, aunque no les gusta perder tiempo con  reuniones. Fuimos perseverantes asistimos siempre a las reuniones, mire todo esto, mire como he mejorado, porque el sueño de nosotras es vender en kioscos, vender en Tegucigalpa y en otras partes de Honduras, ser una gran empresa, aunque yo no esperaba esta ayuda pero fue lo mejor que nos pudo pasar”.

 

El cambio ha sido bueno

Ashampoo_Snap_2014.02.28_10h16m38s_004_“Las ventas han cambiado por la máquina, tenemos esta fábrica, nos rinde más el trabajo, quemamos menos tortillas, mis hijas han comprado sus cositas y las van pagando poco a poco, todo sale de las tortillas; aunque ahora, como miran el cambio, hay muchas más personas que hacen tortillas aquí en la colonia, pero nuestros clientes se mantienen, aunque creemos que podemos mejorar, porque damos un buen servicio, queremos incorporar otros negocios como la venta de nacatamales y golosinas, ya mis hijas han probado y les ha ido bien, aquí todo se vende, ahora que somos un grupo organizado nos va mejor, esto es lo que les podré dejar a los míos, esta pequeña empresa, tal vez yo ya no pueda tanto, pero a mis hijas les he enseñado a trabajar, son buenas ellas y lo importante es salir adelante”.

Hoy Doña Blanca se encuentra agradecida con toda la ayuda que se le ha brindado, la participación de ella junto a su familia ha sido un ejemplo de dinamismo, de espíritu de lucha, su perseverancia la ha llevado a tener su empresa con una marca propia, que la hace sentir orgullosa y sobre todo agradecida con Dios, con todas las personas e instituciones que han hecho de ella una mujer emprendedora.

“Todo esto es ayuda de Dios, tenemos nuestra propia fábrica… fue lo mejor que nos pudo pasar” “Ahora tenemos una marca, está en la entrada: Tortillas doña Blanca, yo me siento orgullosa, todas las personas la miran.”

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